La unión de naciones como garantía de la libertad Suramericana. 200 años de la Ley Fundamental de Colombia 1819-2019 | Por Jonathan Montilla A

Por Jonathan Montilla A

La Ley Fundamental de la República de Colombia, promulgada el 17 de diciembre de 1819 es el instrumento jurídico por el cual se crea la histórica Gran Colombia. Ese proyecto político que mantuvo unidas al territorio que comprende actualmente a cuatro naciones latinoamericanas fue decretado por el segundo Congreso Constituyente de Venezuela y representó el más firme esfuerzo por crear una gran nación y una identidad común en el marco de los procesos independentistas del siglo XIX. A 200 años de su proclamación y a 189 de su fin como república, es preciso analizar algunos elementos de la trascendencia política y simbólica de ese sueño de unión latinoamericana, más allá de la permanencia simbólica del tricolor nacional compartido por tres países que la integraron.

Los 200 años de la promulgación de la Ley Fundamental de Colombia debe analizarse a la luz de la visión geoesratégica del Libertador por asegurar la creación de una gran nación que fuese garantía de la Libertad de América del Sur. Para Simón Bolívar la idea de la lucha por la emancipación de Hispanoamérica debía ser un proyecto común entre los pueblos que anhelaban su libertad, y esta unidad era necesaria tanto por lo peligroso del enemigo, como por lo difícil que resultaba dejar atrás 300 años de dominación colonial –entendido como un sistema social, económico y cultural de dominación.

Conmemorar hoy el bicentenario del acta de nacimiento de la República de Colombia –más conocida como Gran Colombia- (1819-1831), significa tener la consciencia histórica del poderoso significado de la unidad latinoamericana, esta que sucesivamente ha sido saboteada desde fuera y desde dentro en pro de intereses egoístas y apátridas en su versión colonialista o neocolonial.

Hace pocos años la región asistió al nacimiento de dos grandes bloques unitarios regionales, la Unasur (2008) y la Celac (2010), cuyos propósitos para lograr la segunda independencia estaban absolutamente claros. La visión estratégica del presidente Hugo Chávez, así como la de otros líderes y mandatarias regionales, permitió la renovación de ese sueño y de esa imperiosa necesidad de unidad. Una unidad poderosa, pero frágil. Hoy se debe comprender la importancia de esa necesaria confederación, sobre todo cuando los pueblos se levantan en contra de la desigualdad, la opresión de un sistema egoísta y mediatizado por los intereses imperialistas.

Para comprender la necesidad de retomar estos esfuerzos por la unión latinoamericana es preciso recordar cómo fue posible que el Libertador, acudiendo al Congreso Constituyente de Angostura proclamara la Ley Fundamental de unas naciones en proceso de liberación, una ley que declaraba la creación de una nación más grande por sus virtudes que por sus riquezas. Para ello se reflexionará sobre tres aspectos que se estima dieron sentido a aquella empresa de la unión de naciones, concreción de un sueño mirandino y táctica potente para asegurar la autodeterminación y la libertad de los pueblos suramericanos.

Una visión, un proyecto político

Buena parte de la historiografía ubica, con justicia, el origen del sueño de la unión de naciones denominadas hispanoamericanas en el pensamiento y compromiso revolucionario de Francisco de Miranda, también se ha intentado posicionar la idea de la dimensión indígena de una entidad común del continente, el Abya Yala. Pero donde se halla con más precisión este pensamiento y su consecuente accionar político es en el Libertador. Sostuvo al respecto:

“La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas. Es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de la América del Sur… El tiempo de dar una base fija y eterna a nuestra república ha llegado.” 1

Bolívar llamó Colombia2 a esa nueva República que nacía con la Ley Fundamental. Una República que se concretaría fruto de las victorias de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada, en la que ejércitos patriotas vencían a los realistas. Este punto es fundamental, ya que aunque comandaba un ejército patriota, este estaba integrado por un disímil grupo de hombres con orígenes e identidades culturales distintas, entre ellas, tal y como sostiene Miguel Acosta Saignes3, se encontraban indígenas, mestizos, antillanos, caraqueños y hasta legionarios británicos, entre muchos y muchas otras. Este ejército de ejércitos tenía así mismo un variopinto componente de líderes y jefes militares, quienes habían ganado su jefatura gracias a su carisma y valor en la lucha revolucionaria.

He allí la empresa más importante por la que lucho el Libertador, lograr una identidad común entre los distintos componentes del ejército, sus líderes, y un proyecto de unidad. Por lo regular se resalta que Bolívar expresó su idea visionaria de la unión de naciones en la Carta de Jamaica (1815), no obstante esta idea de una identidad común está presente en otros documentos anteriores. Por ejemplo, en el Decreto de guerra a muerte de junio de 1813 ya Bolívar se dirigía a los Venezolanos, colombianos y americanos con sentido de unidad. Para él la lucha por la liberación distinguía dos bandos en pugna, el patriota, americano y colombiano y un único enemigo, el español y canario, pero no cualquier español, sino aquel que no se uniera a la justa causa de la liberación americana.

Pero es en la Carta de Jamaica donde este sueño de unidad está planteado de manera más concreta. En ella el Libertador distingue la necesidad de la unión de naciones americanas. Al respecto sostenía:“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”4 Aquella nación ya vislumbraba la confederación entre los territorios de Venezuela y la Nueva Granada.

Además, resalta la que quizás es la esencia de su proyecto político republicano más importante, el evocar la consciencia del sentido de unidad de los y las ciudadanas libres de esta región del mundo, de los americanos o hispanoamericanos. “Nosotros somos un pequeño género humano, poseemos un mundo aparte…”5 En este sentido debe comprenderse su propósito de integración latinoamericana. La clave de su accionar, de su lucha y pensamiento estaba dirigida a elaborar una doctrina que permitiera la autoafirmación identitaria del americano del sur, del hispanoamericano, como un género nuevo. A pesar de lo obvio que resulta éste aspecto, dada la magnitud del proyecto político que significó la lucha por la independencia de 5 naciones, las reflexiones de Bolívar se centraron no en pocas ocasiones respecto al reto que representaba la lucha por una nueva identidad. Es decir, habitualmente se centra el análisis de su obra y pensamiento en torno a la idea de la libertad, cuando su proyecto político se proyectaba más allá, conciliando la justicia e igualdad. Bolívar, siguiendo a Simón Rodríguez, creía en un mundo nuevo después de la liberación, con instituciones nuevas, adaptadas a la realidad americana, y con el reto de formar nuevos ciudadanos.

Entonces, su proyecto político identitario y por la unidad de los pueblos americanos está aún pendiente. “Es más difícil, decía Montesquieu, sacar un pueblo de la servidumbre que subyugar a uno libre.”6 Según esto, y de acuerdo a lo planteado en el Discurso ante el Congreso de Angostura (1819), la educación, concebida en un nuevo poder moral, debía ser el pilar fundamental de la República.

Con la Idea de la República de Colombia se inauguraba así una entidad geopolítica nueva, también una identidad. El sueño de unidad se concretaría no solo con la declaración de una nueva nación, sino con la creación de aquellos ciudadanos que la defendieran. La idea de la gran nación por la que se luchaba y legislaba aseguraría que una vez ganada la lucha habría una patria grande que construir.

Un decreto constituyente para un proyecto de liberación

Lo antes señalado conduce a discutir la naturaleza jurídica del decreto la Ley Fundamental de Colombia. Fue un decreto legislativo pero con necesidad de aclamación popular. Y precisamente en eso se empeño el Libertador tanto en el principio de la sanción por el Congreso Constituyente de Angostura, como por el hecho de llevarlo como bandera de la liberación del ejército colombiano, que en adelante formalmente juntaría a venezolanos y neogranadinos.

Bolívar en su discurso pronunciado ante el Congreso de Angostura el 12 de diciembre, propuso

“El Pueblo de la Nueva Granada, se ha mostrado digno de ser libre (…) Sí, la unánime determinación de morir libres y de no vivir esclavos ha dado a la Nueva Granada un derecho a nuestra admiración y respeto. Su anhelo por la reunión de sus Provincias a las Provincias de Venezuela es también unánime. Los Granadinos están íntimamente penetrados de la inmensa ventaja que resulta a uno y otro Pueblo de la creación de una nueva República, compuesta de estas dos Naciones.”7.

Seguidamente se formó una comisión legislativa cuya responsabilidad era establecer las bases jurídicas de la naciente República, que cinco días después, el 17 de diciembre, sancionó el Congreso de forma unánime como Ley Fundamental de la República de Colombia. Con ello se legitimaba la visión política del Libertador y de muchos hombres y mujeres que luchaban por la independencia.

Pero donde quizás se encuentra más explícito este propósito de dotar de mayor vinculancia pública, popular y patriótica al nacimiento de esta gran nación es en la carta que escribiera desde Angostura a Francisco de Paula Santander el 20 de diciembre de ese año diecinueve. En ella asegura el Libertador el carácter provisional de la Ley que será luego sancionado tanto por los pueblos como por el Congreso de la nueva gran Nación, el Congreso de Villa del Rosario de Cúcuta de 1821.

“Aunque este acto provisorio no está investido de todas las formalidades, y aunque todas las provincias libres de Cundinamarca no han concurrido a él…”

Y más adelante continúa señalando a Santander:

“A V.E. toca la gloria de ser el ejecutor del decreto que llama a su país natal a una grandeza y dignidad que casi no puede percibir la imaginación más brillante, y hacer que los pueblos, ejércitos, corporaciones y municipalidades, la cumplan y ejecuten.

Luego que el Congreso dé el reglamento para la convocatoria de los representantes de Colombia en la Villa de Cúcuta, lo ejecutaré. Allí recibirá este acto toda la solemnidad, legalidad y formalidades que exigen los gobiernos, expresándola por sus legítimos representantes.

Dios, etc.”8

En estas palabras Bolívar sintetiza lo que será el sentido táctico de la creación de la República de Colombia, cuyos fundamentos, aunque aun por consolidar se hallan en la dignidad de quienes luchan por la independencia. Para Bolívar esta unión aseguraba la grandeza en tanto dejaba atrás la perspectiva provincial de la lucha independentista. Al respecto mencionó:

“… los Pueblos comenzasen en fin a reconocer la necesidad y el precio de su reunión en grandes masas, conforme a su situación y relaciones naturales, deponiendo ese pequeño y funesto espíritu de provincia desorganizador de toda Sociedad”9

La perspectiva geopolítica del Libertador

La Ley Fundamental fue la cumbre de la estrategia del Libertador por sentar las bases políticas de la campaña de liberación. En un extremo debe ubicarse la nueva etapa que comenzó en Angostura en 1817 y, en el otro, la Campaña del Sur que culminaría en Ayacucho en 1824 y en la máxima expresión de la integración regional en el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826. Como ya se ha visto, la estrategia del Libertador consentía la unión de todos los ciudadanos bajo una nación cuya identidad los hermanaba, permitiría la organización de un ejército para la liberación definitiva y avizoraba la necesidad del reconocimiento internacional. Este ámbito de acción, el internacional, fue una constante en su desempeño político por dotar a las nacientes naciones en liberación de una entidad y de una identidad semejante a la de otras naciones libres del planeta.

La Ley Fundamental es consecuencia del acumulado que se concreta con la Campaña de Guayana, y por su puesto de la maniobra de Bolívar de tomar a Angostura y Guayana como epicentros de la estrategia liberadora (una como ciudad estado y la otra como región histórica y estratégica, ambas teniendo al Río Orinoco como epicentro). Además debe mencionarse que con las victorias de la Campaña de Los Llanos, con las batallas de Las Queseras del Medio, y definitivamente la Campaña Libertadora de la Nueva Granada y las victorias de Pantano de Vargas y Boyacá, se consolidaría un corredor que permitiría conectar el sur de Venezuela con el sur de la Nueva Granada arrinconando a las fuerzas realistas tanto al extremo norte del continente como al sur de Quito.

A esta altura resulta clave entender la grandeza del proyecto político bolivariano. Ese que tuvo que enfrentar dificultades tanto internas como externas, medioambientales, de moral y de conspiraciones y que se sobrepuso con grandeza. En poco menos de un año Bolívar debió enfrentar las conspiraciones estadounidenses en las que John Baptist Irvine sirvió de agente, las insubordinaciones de algunos jefes militares y las propias dificultades de la unidad de su ejército que se enfrentaba a las inclemencias de un territorio completamente agreste y al que no estaban acostumbrados, entre otras adversidades logísticas. Quizás quien puede resumir esas dificultades es Augusto Mijares al explicar la fragilidad de las nacientes repúblicas que demandaban en uno y otro extremo la presencia de su autoridad. Para este autor, una vez habiendo triunfado en Boyacá y tomada la capital bogotana a Bolívar le preocupaba,

“…la crisis que sufría el gobierno civil establecido en Angostura, la actitud de Páez y la marcha de las operaciones militares. La distancia que lo separaba de la capital provisional de Venezuela, la estación lluviosa que borraba todos los caminos y la inseguridad de las comunicaciones a causa de la misma guerra, lo mantenían prácticamente aislado: dar órdenes sobre noticias recibidas con tres meses de retardo y cuando aquellas órdenes tardarían a su vez otro tanto en llegar a su destino, resultaba irrisorio.”10

Bolívar apasionado por la unión de las naciones permanentemente insistía en Colombia como hecho fundamental para vencer la anarquía. De allí que cada victoria se configuraría como resultado de la hazaña de la gran nación. De hecho la campaña militar llevada a cabo sobre Venezuela en 1821 y ratificada con la segunda batalla de Carabobo se confirmaba “… con una espléndida victoria el nacimiento político de la República de Colombia”11. De allí en más el sueño concretado de Colombia permitiría la incorporación de nuevos territorios, como el de Quito, y su ejército, el colombiano, las victorias en las Campañas del Sur.

La República de Colombia nace en Angostura, entonces territorio liberado por las fuerzas patriotas, que habían alcanzado ya una perspectiva de guerra popular, a diferencia de las campañas anteriores. Esas dos características más el hecho de que la República la decreta primero el Congreso Constituyente de Angostura y luego la ratifica el Congreso de Villa del Rosario de Cúcuta, le dotan de un profundo sentido revolucionario. La naciente República se va creando progresivamente y reafirmando conforme se liberan los territorios que la componen. “La soberanía popular y nacional se construye desde el poder revolucionario”12

La República de Colombia, quizás la antecesora más concreta de la Patria Grande, nace a partir de la disolución de la República de Venezuela y la creación de Cundinamarca Con estos hechos instituyentes de renuncia y creación se erige una nación compuesta por tres grandes departamentos: el de Venezuela, Quito, y Cundinamarca (que comprendía el Virreinato de la Nueva Granada) y cuyas ciudades capitales serán Caracas, Quito, y Bogotá, respectivamente

Pero como ya se ha mencionado uno de los principales intereses del Libertador al crearse la República de Colombia era demostrar al mundo libre la firmeza de la causa revolucionaria. Para él “nuestro crédito y reputación se aumentará considerablemente con este acto”13. De allí se justifica que la República se decretara como medida imperiosa para asegurar su progresiva estabilidad. En la carta a Santander sostenía:

“… las incalculables ventajas que produce y, sobre todo, la imperiosa necesidad de aprovechar la disposición de las potencias extranjeras, han obligado a los representantes de Venezuela y de la Nueva Granada a dar un paso en que creen vinculada la estabilidad, permanencia y prosperidad de Colombia.”14

De hecho como presidente de la nueva nación despacha inmediatamente a los representantes de Colombia a Europa; una legación integrada por el Vicepresidente Francisco Antonio Zea, en calidad de Enviado Extraordinario, y el general José María Vergara. El propósito de esta legación era el inmediato reconocimiento de la inmensa nación y la posibilidad de recurrir a préstamos que permitieran el financiamiento de la lucha.

Bolívar pone en la naciente República sus más anhelos de justicia, libertad y estabilidad política. Es así como la República de Colombia nace como estrategia de una poderosa nación a la vez que pretende ser una nueva república americana cuyas bases desde su promulgación tendrán un principio federal, aunque más adelante se ajustarán al criterio centralista. Esta Gran República albergó en su seno un rasgo de justicia poco común, el de la liberación de los esclavizados. Bolívar solicitó en su discurso ante la instalación del Congreso de Angostura la preservación de un único decreto dictado anteriormente, el de la liberación de los esclavos de 1816, de la misma manera, solicitó al Congreso Constituyente de Villa del Rosario de Cúcuta, en 1821, la promulgación de la libertad de vientre como recurso fundamental para asegurar la igualdad y la justicia. Aunque no prevaleció el espíritu de justicia de Bolívar en este aspecto sí se afirmó la heterogénea composición social de la República de Colombia, manifiesta en su ejército libertador.

En definitiva, la Ley Fundamental de la República de Colombia es un punto de inflexión, pues mucho debe a los acontecimientos anteriores y define lo que será el futuro inmediato y estructural de la concreción del proyecto unitario del Libertador.

Es en ese sentido una fecha para comprender la estrategia de organización de Estado y República que diseña Bolívar Lo hace desde una estructura unitaria, pero que debe además superar el duro reto de empapar a los ciudadanos de un sentido de identidad nacional, que pasará además por el vértigo de dejar de ser súbditos a convertirse en ciudadanos libres.

Hoy a 200 años de aquella Ley por la que se creaba una de las más extensas repúblicas existentes en ese momento, resulta más importante que nunca comprender la importancia de la unidad de los pueblos de Latinoamérica. Una jugada del destino quiso que justo un 17 de diciembre pero 11 años después falleciera el Libertador y con él la República de Colombia, Colombia la Grande. Este año se han conmemorado grandes luchas que hace 200 años dieron los antepasados por liberar esta región del domino extranjero. Quedan muchas fechas por venir, y aun existen duras batallas por librar. América Latina se encuentra en una disputa centenaria por su dignidad.

Este año además se han cumplido 500 años de la conquista de México, por las fuerzas conquistadoras de Hernán Cortés, quien logró subyugar a un importante imperio identificando las contradicciones que le dividían como pueblo. Es una ocasión muy importante para de nuevo reafirmar el convencimiento de formar una patria grande, tal y como la soñaron Bolívar, Miranda, Martí, Chávez, Fidel y tantos otros y otras que dieron su vida por concretar una gran nación latinoamericana descolonizada.

1 Correo del Orinoco N.º 47, Angostura, Sábado 18 de diciembre de 1819. En http://correoorinoco.cnh.gob.ve/?p=277 [en línea].
2 En símbolo de gratitud y homenaje a Cristóbal Colón el Libertador colocaría el nombre a esta gran nación, sin duda reivindicando la idea de Miranda. Además, en sus escritos previos declararía que la Capital se llamaría Las Casa, en honor al fraile Bartolomé de Las Casas que para buena parte de la historiografía denunció en sus crónicas el genocidio perpetrado por los europeos en contra de los indígenas americanos. Según Bolívar: “Llamando á nuestra república Colombia y denominando su capital Las Casas, probaremos al inundo que no sólo tenemos derecho á ser libres, sino á ser considerados bastantemente justos para saber honrar á los amigos y á los bienhechores de la humanidad; Colón y Las Casas pertenecen á la América.” F. O’Leary (2013) Memorias del General O’Leary (Tomo Segundo – Narraciones). En Boletín del Archivo General de la Nación, N.º 269, Tomo LXXXVII. Caracas, Archivo General de la Nación. pp. 27 – 28.
3 Miguel Acosta Saignes (2009) Bolívar: Acción y Utopía del hombre de las dificultades, Caracas, Fundacion Editorial El perro y la rana.
4 Simón Bolívar. (2015) Carta de Jamaica. Caracas, Comisión Presidencial para la Conmemoración del Bicentenario de la Carta de Jamaica. P. 23
5 Ibídem
6 Ibídem
7 Correo del Orinoco N.º 47, op cit
8 Oficio del Libertador Simón Bolívar al vicepresidente de Cundinamarca, Francisco de Paula Santander, fechado en Angostura el 20 de diciembre de 1819. De un impreso moderno. O’Leary tomo XVII, págs. 10 -12. Obras Completas del Libertador, tomo I, págs. 406 – 408. En http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php [en línea], documento 3977
9 Correo del Orinoco N.º 47, Op cit
10 Augusto Mijares (1987) El Libertador. Caracas, Ediciones de la Presidencia de la República, pp. 369
11 Parte de la Batalla de Carabobo, escrito por el Libertador Simón Bolívar y dirigido al Vicepresidente de Colombia, fechado en Valencia el 25 de junio de 1821. En Conciencia Campaña de Carabobo: la estrategia que liberó a Venezuela. Caracas, Centro Nacional de Historia, 2012, p. 41.
12 Néstor Kohan (2013) Simón Bolívar y nuestra independencia, una lectura latinoamericana. Barcelona, Editorial Yulca, pp. 225 – 227.
13 Oficio del Libertador Simón Bolívar al vicepresidente de Cundinamarca, Op cit
14 ibídem